Esta entidad, de las
más importantes dentro del concierto de organismos que, en conjunto, dan
entidad a la Sinarquía Internacional y su ejecutante Nuevo Orden Mundial (NOM),
tiene su sede en 63 Gee Street de la ciudad Londres, Inglaterra. Su nombre
completo es The Tavistock Institute of Human Relations (TIHR), debiendo su
fundación en el mes de septiembre de 1947, siendo, por ello, un organismo con
los típicos vicios imperiales de la pos Segunda Guerra Mundial, viciada con los
infames principios rectores de las potencias vencedoras de dicha conflagración.
Como ellos mismos lo explican en su portal web (www.tavinstitute.org/who-we-are), TIHR nace con
grupos de trabajo abocados a diferentes disciplinas “para encontrar formas de aplicar
conceptos psicoanalíticos y de sistemas abiertos a la vida grupal y
organizacional”. A modo de eufemismo filantrópico, tan habitual en estos organismos
globalistas, TIHR dice estar dedicado, asimismo, “al estudio de las relaciones humanas para proponer mejoras en la vida
laboral y las condiciones para todos los humanos dentro de sus organizaciones,
comunidades y sociedades más amplias y a la influencia del medio ambiente en
todos sus aspectos en la formación o desarrollo del carácter o a la capacidad
humana; realizar investigaciones y brindar oportunidades de aprendizaje a
través de la experiencia para este fin…”, etc., etc.
Entendido como un ‘laboratorio social’, el TIHR está
asociado desde sus orígenes a otros tantos de su misma condición, como el
poderosísimo Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT, sus siglas en
inglés), la Fundación Heritage, y varios otros más. Orgánicamente, está
relacionado al Mercado Común Europeo (European Common Market, en inglés), el
(Instituto Real de Asuntos Internacionales (en inglés, Royal Institute for
International Affairs) y, claramente, al MI-5 o servicio secreto interno de
Inglaterra.
Durante la década de 1920, existió una entidad
embrionaria de la TIHR llamada Tavistock Clinic, que dedicaba personal y
cantidades ingentes de dineros a operaciones de control mental, tomando, para
ello, a civiles y militares en calidad de retiro que, recientemente, habían
participado en la Primera Guerra Mundial (1914-1919). De modo, que a través del
Tavistock Clinic se intentó llegar a conclusiones que permitan saber cuándo una
persona puede “perder el control mental
y el contacto con la realidad anterior para dejarla indefensa ante nuevos
estímulos” (La verdad de la Pandemia.
Quiénes fueron y por qué, de Cristina Martín Jiménez, p. 92).
La meta era lograr quebrar la fortaleza psicológica de
los que eran sometidos a las tortuosas técnicas del Tavistock Clinic. ¿Para
qué? Para controlar, en último y gran término, a las masas. Sus integrantes
entonces, se propusieron “hallar las
claves para modificar las percepciones individuales que alteran las creencias o
los valores previos”, verbigracia: las tradiciones.
UN MUNDO FELIZ: ENTRE
EL LSD Y LOS BEATLES
En la década de 1960, el ahora denominado Tavistock
Institute of Human Relations (TIHR) ayudó a fomentar el consumo de drogas entre
los jóvenes, poniendo énfasis en los ácidos lisérgicos (LSD), arma química
perfectamente elaborada en la denominada “era
hippie” que, lejos de “liberar”
servía a los efectos de dispersar, confundir, controlar y manipular a sus
consumidores. Esos consumidores fueron, por lo general, jóvenes.
Lo que intuía el TIHR fue que, dosificándole las drogas,
los jóvenes atenuarían su natural energía ilimitada propia de la vitalidad con
que cuentan, razón suficiente para ponerle un freno a través de drogas
sintéticas. Mientras más ‘zombies’ estén, mejor para quienes detentan el poder
real de la política global.
La invención del LSD fue obra de la firma farmacéutica
de origen suizo Sandoz AG, cuya propiedad le correspondía al judío S. G.
Warburg, un antiguo consejero del presidente de EE.UU., Franklin D. Roosevelt. Un
trabajador de Sandoz AG, el químico Albert Hoffman, fue quien descubrió la
ergotamina sintética (droga alucinógena), la cual sirvió como compuesto para
crear el LSD y otros productos derivados.
Junto a la actuación desembozada del TIHR también
propulsó el desarrollo de la narcocultura del LSD el oscuro proyecto o programa
MK Ultra, a través del cual hubieron de desembolsarse la friolera de U$S 25
millones para editar libros, componer temas musicales y desperdigar un
estudiado léxico acorde a aquellos tiempos de ácidos perturbadores.
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Poster promocional del tema "Lucy and the Sky with Diamonds" de Los Beatles (1967). Nótese la alusión al ácido lisérgico (LSD). |
Esta “nueva cultura” se vio favorecida por una serie
de palabras que el TIHR fomentó de modo extraordinario para ser apropiado por
los incrédulos drogones. Así, aparecieron en el habla términos como “flower children”, “beatniks”, “hippies”, etc.,
etc., y hasta se volvió una ‘moda’ cierto uso desprejuiciado de ropa y, en los
varones, el pelo largo poco higienizado, desparejo, grasiento.
TIHR fue padre, junto al influyente Stanford Research
Institute (SRI), del surgimiento de Los Beatles, quienes nacieron al influjo de
la denominada “Operación Acuario”, suerte de experimento social previamente
elaborado. Dicen Ricciardelli y Schmid:
“Los Beatles eran parte integrante de la “Operación Acuario”, de
la que surgió “Imágenes Cambiantes del Hombre”, URH (489)-2150-Policy,
Investigación Informe No. 4/4/74. Informe político preparado por SRI Center for
the Study of Social Policy, del que es Director el Profesor Willis Harmon.” (Los Protocolos de la Corona Británica,
del Vcom (R) VGM Horacio Ricciardelli y Luis E. Schmid, p. 459)
Lo que introdujeron con su música Los Beatles, y tras
ellos las numerosas bandas de música que bajo las nuevas reglas surgieron, se
basó en la música con sistema 12-Atonal. ¿Qué es 12-Atonal? Señalan los autores
precitados: “El Sistema 12-Atonal consistió
en sonidos pesados, repetitivos, tomado de la música del culto de Dionisio y el
sacerdocio de Baal por [Theodor] Adorno y recibió un sabor “moderno” de este
amigo especial de la Reina de Inglaterra y el Comité 300” (Op. cit., p.
460). Adorno, recordemos, fue un judío-alemán y miembro conspicuo de la
marxista Escuela de Frankfrut, pese a vivir cómodamente en Estados Unidos donde
jamás fue molestado. Filósofo, musicólogo y psicólogo, Adorno, sin ir muy
lejos, estuvo detrás de la composición de no pocos temas de Los Beatles, ya que
aquél regresó de su exilio norteamericano y vivió en Europa durante casi toda
la década de 1960, en pleno auge de la “beatlemanía”. Falleció en Suiza en
1969.
Mientras esta estética nacía, y tomaba impulso, en
Gran Bretaña, teniendo como uno de sus estandartes a Los Beatles, en Estados
Unidos la importación del LSD fue factible merced al escritor y filósofo inglés
Aldous Huxley, el autor de Un Mundo Feliz,
donde primero se distribuyó en los campus de las universidades norteamericanas
y, ahí nomás, en los conciertos de rock. Desde estos dos puntos, luego se
expandió velozmente a toda la sociedad de aquel país.
Quien no crea, pues, que TIHR ayudó a crear toda una reingeniería
social capaz de contrarrestar la tradición cultural de sociedades enteras,
entonces no observó cómo la mentada “revolución” dada en los años 60 del siglo
XX fragmentó, y quebró, todas las pautas culturales anteriores a su aparición
de modo abominable, acabando con una tradición occidental a manos de institutos
globalistas creados para tal finalidad subversiva.
Por Mil Federales
Netos