martes, 28 de octubre de 2008

TRASFONDO INCONFESABLE DE LAS REDES SOCIALES DE INTERNET


Hemos escuchado decir infinidad de veces que Internet sorprende diariamente por su capacidad de innovar los contenidos que almacena y que posee. Esto supone la aparición de una seguidilla impresionante de revolucionarias creaciones que, tal vez no sin razón, han puesto de acuerdo a la humanidad para que se la denomine como "el invento más genial de la modernidad".

No caben dudas que entre dichas innovaciones, está el hecho de poder entablar contactos y relaciones con gente a la que jamás hemos visto con anterioridad, y que no necesariamente habitan el mismo país que nosotros. Además, por supuesto, las búsquedas de personas pueden tampoco ser azarosas y traumáticas: podemos orientar dichos encuentros en total concordancia con nuestras propias afinidades, gustos e intereses.

Como toda invención, Internet fue presentada -y expandida- al mundo teniéndose en cuenta sus aspectos positivos, pero por otra parte, mucha menos difusión han tenido sus aspectos negativos, provenientes u originados por el incesante e indiscriminado tráfico de datos y, peor aún, por quienes se dedican a archivarlos para alguna finalidad difícil de predecir a simple vista.

Acorde a los tiempos que se viven, motivados por el desarrollo de los dispositivos tecnológicos tales como las webcams, cámaras digitales, iphod, celulares, Mp3, etc., etc., que vinieron tras la aparición del sistema Internet, la humanidad transita una etapa donde lo que prevalece, antes que nada, es la imagen. Como bien lo definió un periodista no hace mucho, se antepone el "tener" al "ser". Entonces, yo tengo porque muestro aquello que poseo, pero lo esencial es invisible a los ojos. Sin embargo, el viejo pero auténtico paradigma cede ante el efímero y apabullante 'encanto' de la imagen. Hay en ello una indudable sobrevaloración del narcisismo también característico del presente histórico, de la sociedad de la imagen en que estamos inmersos.

Y aquí radica uno de los peores aspectos de Internet: creer que ahora sí existe una "libertad inexpugnable" porque "cada uno hace y muestra lo que quiere". Internet no es, como puede pensarse por allí, un sistema manejado por frías y autómatas máquinas o generadores de energía. Internet es una idea perfectamente concebida por un puñado de seres humanos, que son aquellos que poseen un real control de los datos del mundo y de la humanidad. Ante tanta vastedad, ¿cómo hacer para efectivizar dicho control? ¿Cómo lograr sacarle el mejor provecho posible a las personas cuyo perfil resulte interesante para quienes supervizan el tráfico de datos que corren por los canales del WWW (World Wide Web)? ¿Cómo corregir a los descarriados para que no continúen molestando, o bien, para mantenerlos entretenidos? Para todo hay una respuesta.


LA PROFECIA DEL SINARQUISTA BRZEZINSKI

Mencionar a Zbigniew Brzezinski tal vez sea, para muchos, referirse a un desconocido. Actual asesor "independiente" del futuro presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, según él mismo refirió en una nota que publicó recientemente el periódico "La Nación", Brzezinski es miembro del CFR (Council on Foreign Relations) y fue asesor de Seguridad Nacional del presidente James Earl Carter (Jimmy Carter). Al mismo tiempo, aparece como uno de los máximos propulsores para la preparación militar de los mujaidines de Afganistán -futuros integrantes del régimen Talibán- cuando la ex Unión Soviética invadió ese país entre 1979 y 1989. Por último, consignamos en este brevísimo resumen que Brzezinski apoyó las guerras de conquista que llevó a cabo George W. Bush contra Afganistán e Irak (2001 y 2003, respectivamente), bregando porque ocurra lo mismo contra Irán en el mediano plazo.

En 1970, Zbigniew Brzezinski escribe una obra cuyo contenido encuadra en la geopolítica, la cual se llamó "Between Two Ages: America's Role in the Technetronic Era", que en español se tradujo sencillamente como "La Era Tecnotrónica". En dicha obra el autor traza lo que iba a ser el mundo de hoy, surcado por la información tecnológica y digital y, por ende, más accesible para controlar la población del planeta.

"La Era Tecnotrónica", si mal no está chequeada la fuente, apareció en nuestro país recién en 1979 bajo la editorial Paidós. Brzezinski es parte indiscutible de ese puñado de seres humanos que ya sabía para qué podía servir un sistema como Internet, y por ello en uno de los párrafos de su libro se expresaba así:

"La Era Tecnotrónica va diseñando paulativamente una sociedad cada vez más controlada. Esa sociedad será dominada por una elite de personas que no dudarán en realizar sus objetivos mediante técnicas depuradas con las que influirán en el comportamiento del pueblo y controlarán con todo detalle a la sociedad, hasta el punto que será posible ejercer una vigilancia casi permanente sobre cada uno de los ciudadanos del planeta".

Para noviembre de 2005, la administración de George W. Bush ratificó una vez más, y como desde hace treinta años, el control de la Red global. En una nota publicada por "La Nación" el 17 de noviembre de 2005, se leía lo siguiente: "Más de un centenar de países acordaron anteayer dejar en manos de los Estados Unidos el sistema de direcciones de Internet. El acuerdo se logró un día antes de que empezara la Cumbre Mundial sobre Sociedad de la Información (WSIS, según sus siglas en inglés), organizada por las Naciones Unidas". Y sigue: "De esta manera, los Estados Unidos, por medio de la Corporación de Internet para Nombres y Números Asignados (Icann, en inglés) seguirá controlando la Red, tal como lo viene haciendo desde hace treinta años [...] Con esta ratificación quedó desestimada la idea de que el control de Internet recaiga en manos de un organismo internacional como las Naciones Unidas, posibilidad con la que se había generado enfrentamientos entre algunos de los 170 países que participan de la cumbre". Como puede observarse, Estados Unidos prescinde cuando quiere de las Naciones Unidas, pero eso sí, no dudará jamás en hacer que otros países acaten su autoridad en pos de la "paz y seguridad internacionales", como por ejemplo a Irán o a Irak antes de ser invadido en marzo de 2003 por el tema de las inexistentes armas químicas.


Continuando con el relato sugerido en la nota del periódico liberal-conservador "La Nación", los Estados Unidos alegaron que "de dejar el sistema de direcciones de Internet en manos de ese organismo internacional [las Naciones Unidas] "se podría frenar el avance tecnológico e incrementar la censura en la Red por parte de regímenes antidemocráticos". Esto se dijo en noviembre de 2005.


EL CASO DEL MOTOR DE BUSQUEDAS GOOGLE

Al poco tiempo de que EE.UU. reasegurara su vigilancia y control del sistema de direcciones de Internet, aplicó una política de hondo contenido democrático: a mediados de enero de 2006, el Departamento de Justicia de aquél país, urgió a las empresas Google, Microsoft, Yahoo! y America Online (AOL) a que entreguen sus bases de datos, las cuales contienen millones de registros de las búsquedas que hacen sus usuarios.

Esta política ilegal de espionaje mundial descarado, digna del "Gran Hermano" planteado, en su versión original, por la obra de George Orwell "1984", fue vilmente aceptada por los ejecutivos de Microsoft, AOL y Yahoo!, en cambio Google se resistió a develar lo que hacen y buscan sus usuarios.

Tanta repercusión tuvo esta noticia, que encendió a no pocos la curiosidad de saber qué intereses se mueven detrás de las incontables propuestas que brinda Internet bajo un matiz de ocio, diversión, sociabilidad y afinidad. En nuestro país, por ejemplo, el gobierno del estafador procesista inmobiliario Néstor Carlos Kirchner, quiso implementar la Ley de Telecomunicaciones que contenía varios artículos que violaban el derecho a la intimidad. Al final, dio marcha atrás con el decreto que su soberbia le dictó al respecto. En abril del año 2005, la Cámara Argentina de Bases de Datos y Servicios en Línea (CABASE) presentó una acción judicial en contra del proyecto en cuestión. Dice una nota del diario "Crónica" del 17 de abril de 2005, página 5:

"Según indica [CABASE] desde su sitio digital, "las normas cuestionadas colocan a todos los habitantes del país bajo sospecha". Lo real es que, a pesar de que suene exagerado, no lo es tanto. En primer lugar porque en efecto, ése era el objeto de las modificaciones: "permitir a la Justicia contar con herramientas que localicen desde qué teléfonos, sean celulares o de línea, o desde qué direcciones de correo electrónico podrían venir llamados de delincuentes en casos de secuestros o de extorsiones". Luego, es necesario contextualizar este objetivo en la sociedad actual. Desde hace ya varios años, en virtud de los avances tecnológicos, los pensadores hablan de las sociedades de control. Ni más ni menos que en las que vive la sociedad de hoy. Aquellas en las que las tecnologías del poder se expanden más allá de la esfera pública y penetran en la vida privada, como por ejemplo el uso de las cámaras de seguridad y de circuitos cerrados de televisión. Es aquello que Foucault había advertido ya en 1975 en su Vigilar-Castigar, a partir del rol del Estado: nuestros movimientos son registrados por aquellos que detentan el poder". ¿Se acuerdan del párrafo que transcribimos de la obra del hebreo Zbigniew Brzezinski?


EL ULTIMO PROGRAMA DE CONTROL: FACEBOOK

La red de contactos Facebook fue concebida por obra y gracia de aquel puñado de seres humanos del que hablábamos al comienzo de esta nota, más precisamente de la CIA (Central Intelligence Agency), los servicios secretos de los Estados Unidos.

A partir del mes de diciembre de 2006, la CIA usó las facilidades con que el programa Facebook cuenta para relacionar personas entre sí, con la idea de reclutar nuevos empleados, es decir, para que sean agentes de inteligencia. La elección de este programa no ha de ser casual. Si ustedes se meten en el portal http://www.alexa.com/, que mide el "ranking" de todas las páginas de Internet existentes en el mundo, verán que Facebook se ubica como la quinta página web más visitada del planeta, y eso que Facebook fue lanzada el público recién en febrero de 2004.


A mediados de 2008 se le contabilizaban cerca de 70.000.000 de usuarios, y la cifra sigue elevándose. La agencia "Urgente24", publicó el 31 de julio de 2008 el siguiente párrafo respecto de la injerencia de los servicios secretos norteamericanos en la red social Facebook: "Pero el rumor es cada vez mas insistente: la CIA (Central de Inteligencia de Estados Unidos) habría invertido recientemente 27,5 millones de dólares en Facebook, a través de Greylock Venture Capital. Uno de los socios de Greylock es Howard Cox, que pertenece nada menos que el ala de inversión en capital de riesgo de la CIA, según informa el diario británico “The Guardian”.

Los datos de cada uno de los usuarios queda almacenado 'de por vida', pues si alguien pretende desligarse o quitar su perfil del programa Facebook, la información de esa persona ya queda archivada para siempre de acuerdo al mecanismo utilizado por los empleados de la inteligencia estadounidense. La base de datos de la CIA, por cierto, ha de ser estupenda si se considera que a razón de 2 millones de nuevos usuarios se suman al programa Facebook semanalmente.

Dando por sentado que todos aquellos que colocaron su identidad con precisión en Facebook pueden estar tranquilos, pues sus datos están a buen resguardo..., la nota de "Urgente24" da algunas precisiones más acerca de qué es lo que hacen con la información acumulada: "En Facebook participan los 16 servicios de inteligencia de USA, comenzando por la CIA, el Pentágono y el Departamento de Defensa. Todo lo colectan y todo lo guardan. Nada se les escapa: fotos, correos electrónicos, conversaciones, imágenes, música y cualquier otra información relevante. Con eso establecen perfiles psicopolíticos y cuadros de contactos de cada usuario". (http://www.urgente24.com/index.php?id=ver&tx_ttnews%5Btt_news%5D=105131&cHash=05d7afcb0e).

Pero por si sirve de consuelo, también los integrantes del poder son controlados y vigilados cuando osan inscribirse en los programas de redes sociales que figuran en Internet. Sin ir muy lejos, la hija de la presidente de la Nación, Florencia Kirchner, fue lo suficientemente citada en los medios -y criticada, como se sabe-, por publicar imágenes de su intimidad en las que se la veía con carísimas prendas de vestir o haciendo gala de su posición económica y social. Ella había abierto una página en "Fotolog" (http://www.fotolog.com/), desde donde ventilaba su holgazanería, razón por la cual fue poco menos que obligada a cerrar dicho espacio por orden de su madre, Cristina Fernández Wilhelm de Kirchner, aunque la decisión habría provenido también de parte de su padre Néstor. Como quiera que haya sido, este caso da a entender el verdadero perjuicio que traen consigo las exposiciones gratuitas en Internet.

En el citado ejemplo de Facebook, la demostración de lo privado es exaltado como un premio, como un infaltable pasaporte para ser "más feliz" o "más importante", o como si colocar nuestro perfil en dicho programa nos diera un mayor status social, lo cual es una ridiculez muy tomada en serio, por desgracia. En verdad, el auge y el engrandecimiento de Facebook se deben a que se presenta a las personas como una alternativa de ocio o diversión, y así han entrado muchos, sin advertir el real significado que se esconde detrás de tan simpática bienvenida. No hace mucho, un conocido que tiene cierta relación con el Regimiento de Infantería 'Patricios' de Buenos Aires, nos comentaba que un soldado voluntario y un suboficial de ese regimiento están 'escrachados' en Facebook, con foto y todo.

El mecanismo para captar adeptos está bien pensado. Todos los lectores deben tener una cuenta de correo electrónico, ¿cierto? Habrán notado que periódicamente, llegan a nuestras respectivas casillas algún que otro correo de algún usuario nuestro de MSN (Messenger) que, sin pedirla ni nada, nos formula una invitación para ver su perfil en Facebook (si bien existen otros programas con igual metodología tales como Sónico o Hi5, entre otros). El tema está en que al querer ver el perfil de nuestro usuario del MSN, tras cliquear en un enlace que difícilmente escape a nuestro primer vistazo, Facebook nos ofrece el que nos registremos como usuario, y como carnada nos da el derecho de, recién entonces, poder ver el perfil de nuestro conocido. Y luego todos los que existan en la gigantesca red Facebook. Y desde aquí, quedar fichado por los servicios de inteligencia de un país.

Este tipo de programas o redes tiene lo que se conoce como "Términos de Uso", especie de juramento inviolable por el cual todos los usuarios cumplen fielmente con las reglas del sitio donde dejan sus marcas. Como casi nunca se leen esos términos, y todos los aceptan sin miramientos, una vez realizado el registro ya no hay marcha atrás. Uno de los términos especifica lo siguiente: “Facebook puede también recoger información acerca del usuario de otras fuentes, como periódicos, blogs, servicios de mensajería instantánea, y de otros usuarios de cualquiera de los otros servicios de Facebook (por ejemplo, etiquetas en las fotos) para proveer al usuario de mayor información y de una experiencia mas personalizada. Al usar Facebook, el usuario consiente la transferencia de sus datos personales, para ser procesados en los Estados Unidos”.

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