jueves, 11 de diciembre de 2008

LA FJC, UN CASO DE GRAMSCISMO EN LA EDUCACION NACIONAL (PARTE II)

Periódico subversivo infantil "Compañerito", uno de los tantos que existían en los Grupos Infantiles de la Federación Juvenil Comunista (FJC) para el lavado de cabeza doctrinario. Esta portada pertenece al del mes de junio de 1929. Agrandando la imagen se alcanza a ver el párrafo que está inmediatamente por debajo del logotipo del diario, que dice: "Periódico infantil fundado por Enrique O. Müller". Y más abajo, leemos la siguiente consigna: "Los niños pobres deben agruparse alrededor de las agrupaciones juveniles comunistas"...

Continuando, pese al tiempo transcurrido desde nuestro último posteo, con los puntos más degradantes y salientes de la circular que el Comité Central (CC) de la Federación Juvenil Comunista (FJC) enviara a los instructores de los "Grupos Infantiles" el 5 de febrero de 1934, en el mismo se leen las siguientes directivas subversivas:

En su sexto punto bregaban que "es necesario compenetrar a los grupos infantiles, de nuestra línea bolchevique, iniciándolos en la lucha de clase, en la que sus padres, los obreros, luchan contra la burguesía reclamando un poco más de pan y libertad; es decir: luchando constantemente por la emancipación total de la clase obrera, como lo hicieron nuestros hermanos de la Unión Soviética llevando al triunfo definitivo los ideales comunistas. Es necesario que los grupos infantiles, queden capacitados para nuestro movimiento revolucionario, de modo que llegada la oportunidad puedan constituir un factor importantísimo de apoyo y cooperación, a las huelgas que sus padres, los obreros, sostienen contra la opresión capitalista defendiendo el pan de sus propios hijos, contra la explotación del capitalismo".

Y el odio hasta se lo infundían en el plano deportivo. La sexta directiva subversiva comenzaba expresando que "en el problema del deporte, es necesario hacer comprender, que los hijos de proletarios tienen el mismo derecho que los hijos de los ricos para practicar los deportes; si éstos tienen clubs y buenas canchas, los pobres no tienen otra que la plaza pública y la calle, donde son perseguidos por el vigilante, instrumento de la opresión burguesa", y sigue con el mismo tenor confrontativo.

El docente Carlos M. Silveyra, el autor del libro que citamos llamado "El Comunismo en la Argentina", por los mismos años en que mandaba al frente a los componentes del comunismo internacional en el país, sufría la persecución de parte de grupos tales como "Insurrexit", agrupación que actuaba en la esfera de los colegios secundarios bajo las órdenes de la Federación Juvenil Comunista (FJC). En dicho grupo estuvo, en sus primeros años, ese gran pensador nacional y amigo del teniente general Perón, Raúl Scalabrini Ortiz. Luego salió despavorido de la prédica traidora que "Insurrexit" emanaba.

En un volante de "Insurrexit" que el libro en cuestión reproduce, puede leerse el pedido que aquél hace para la "exhoneración definitiva" del profesor Carlos M. Silveyra, quien ejercía la docencia en el Colegio Rivadavia de Buenos Aires. Como puede notarse, este proceso de infiltrar en las escuelas de enseñanza media públicas ya tiene su origen en esta época, la cual, tras el advenimiento de la democracia gramsciana de 1983, volvió a retomar los espacios cooptados para su destructiva intervención.

Nos dice el autor del libro "El Comunismo..." en la página 343: "Al ocuparme ya de la Federación Juvenil Comunista he señalado la obra criminal que realiza este organismo, porque actúa en el ambiente de la juventud obrera y estudiantil. Toma al niño desde su corta edad en los grupos infantiles o de pioners, que forma con ellos en las Escuelas Obreras Judías, para arrastrarlos a sus Centros y Bibliotecas populares y volcarlos bien comunizados en las Universidades".

Agrega que a todo este bagaje de estructuras que controla la FJC para subvertir las mentes de los niños y adolescentes argentinos, hay que agregarle el aporte que hacen los artistas, intelectuales y periodistas que se encoluman servicialmente en el comunismo y que ya han puesto sus pies en las redacciones de los periódicos, o bien, en los comités políticos. Ni hablar, desde luego, el rol que cumplen al haber podido ingresar en el Magisterio y en la enseñanza secundaria y universitaria, en ésta última mediante la imposición de comunistas al frente de las cátedras.

Dice el profesor y escritor Carlos Silveyra en lo que refiere a la mentada "Reforma Universitaria" de 1918: "El país ha debido soportar desde el año 1916 toda una serie de Ministros y Presidentes del Consejo de Educación, que exhibidos en un torneo de incapacidad, difícil sería discernir el primer premio. Entre éstos se destacan: José Sandalio Salinas, bajo cuyo ministerio se inició la catástrofe, con la implantación de la Reforma Universitaria; puerta abierta de par en par, en las Facultades, para la entrada triunfal del comunismo y Manuel María de Iriondo, bajo cuyo ministerio se afianzó el comunismo en los Colegios Nacionales, Comerciales, Normales, Industriales, etc., constituyendo la F. Juvenil Comunista, su famoso grupo estuadiantil "Insurrexit", bajo cuya dirección y patrocinio ocurrieron episodios nunca vistos en la historia de la instrucción pública del país".

No es esta la oportunidad de referirnos a ese instrumento implementado por don Hipólito Yrigoyen -de la "Reforma Universitaria, hablamos-, el cual es recordado por las agrupaciones subversivas que hoy, en pleno siglo XXI, mantienen secuestrada a las universidades públicas nacionales. Eso quedará para otra oportunidad.



En el brillante libro, que enrostra la nefasta existencia de la Federación Juvenil Comunista y su acción terrorista allá en sus orígenes, cuando las décadas del 20 y del 30, el autor señala un episodio antinacional que protagonizaron dos alumnos comunistas en una ceremonia patriótica en el Colegio Nacional Domingo F. Sarmiento, quienes promovieron un desorden tal que el acto debió ser suspendido a mitad de su desarrollo. Se supo más tarde, gracias a una investigación de la que incluso participó la Policía Federal Argentina, que los jóvenes comunistas dijeron ser redactores de la publicación marxista "Bandera Roja", y que estaba conformada la célula subversiva por los estudiantes Jaime Entrerrios, Pascual Torchia, Abrahan Cotler, Cantore, etc., etc. Cómo habrían sido infiltrados los estamentos escolares para entonces, que quien denunció a estos precoces delincuentes comunistas, el profesor nacionalista Dr. Roses Lacoigne, fue suspendido... Esta suspensión, según el profesor Carlos M. Silveyra, fue previa a la confección del sumario hecho contra los estudiantes comunistas.

Varios casos más de indisciplina y falta de respeto a los símbolos patrios y contra las instituciones educativas, lo que hoy no difiere en demasía, vale decirlo, se produjeron durante este lapso de tiempo, en concordancia con el auge imperialista del régimen soviético.

Hablar sobre la Federación Juvenil Comunista (FJC) en profundidad requiere de muchas notas e investigaciones; estas dos que hemos escritos acotan su existencia en unos pocos años, y no abordan las actividades que en el presente desarrolla la "Fede". Hasta es probable que luego de derrumbado el régimen de la URSS, y diezmado el gobierno del marrano Fidel Castro Ruz en Cuba, las estructuras internas y externas de la FJC hayan cambiado en varios de sus niveles y denominaciones. Mientras que ayer rescataban el ideal del bolchevismo ruso, ahora profesan su simpatía con el agente cubano Ernesto "che" Guevara Lynch de la Serna o con el también criminal Mario Roberto Santucho, el ex jefe del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo). En fin, da para mucho todo este tema.

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